Ok, esto no es un blog post normal.
Es más bien una entrada de diario… y una confesión de amor platónico.

Gackt, si algún día llegas a leer esto… vas a tener que traducirlo, porque no vas a entender nada. Hahaha.

Para empezar, tengo que confesar algo: no soy una melómana. No soy de esas personas que conocen cientos de artistas, descubren música nueva cada semana y tienen pretexto para escaparse a la Ciudad de México mes con mes para ir a conciertos.

Mis artistas favoritos caben, literalmente, en los dedos de una sola mano. Ni siquiera necesito las dos.
Michael Jackson, New Kids on the Block, Miguel Bosé, Gackt y Miyavi. Eso es todo.

Y de todos ellos, hay una espinita: el único concierto al que no fui, porque era demasiado pequeña: fue el de Michael Jackson.

Pero esta historia no es sobre él. Esta vez se trata de Gackt.

Gackt & Yo en el 2006


Mi descubrimiento de Gackt no fue planeado ni recomendado por alguien. Fue uno de esos encuentros fortuitos que solo podían pasar en la era de MySpace.
Recuerdo que lo primero que me atrapó fue su estética. Fue amor a primera vista. Había algo en él que me remitía directamente a los personajes de anime que tanto me gustaban… solo que esta vez, era una persona real.

Claro, también me generaba cierto conflicto. Su personalidad proyectaba una especie de “nada me importa” que no terminaba de encajar conmigo. Aun así, decidí darle una oportunidad a su música.

Y ahí fue donde todo cambió.

Durante meses, escuché “Last Song” una y otra vez, casi de forma obsesiva.

Y sí, lo admito: no soy de las fans que lo siguen desde la época de Malice Mizer. Aunque siempre me pareció fascinante el universo del Visual Kei, ese no fue el momento en que lo encontré.
Mi historia con Gackt empezó después… pero empezó con fuerza y, sobre todo, con permanencia.

La Música de Gackt como mi Faro Personal

Gackt se volvió una especie de faro personal. De esos que no sabes que necesitas hasta que un día te das cuenta de que siempre han estado ahí. Cuando me siento perdida o desconectada de mí misma, regreso a su música… y algo se acomoda. Me devuelve a un lugar de calma que a veces olvido que existe.

En ese entonces, yo estaba a punto de casarme. Y sí, hubo un momento "muy real" en el que pensé:
¿y si mejor no me caso y me voy de stalker/groupie?

Spoiler: sí me casé.
Pero también fui a Japón… y regresé con una revista de mi amor platónico en la maleta.


Con el tiempo, seguí explorando sus proyectos y entendí que no era solo un músico. Era y es un artista integral. No únicamente por lo que crea, sino por cómo lo expande: ha llevado varias de sus canciones a arreglos orquestales, ha participado en cine y televisión, y, al igual que Michael Jackson, se involucra a fondo en cada detalle de sus producciones.

Eso es algo que siempre me ha fascinado: las personas capaces de construir un universo completo alrededor de lo que aman.
Y en su caso, ese universo no solo se ve… se siente.

Durante mucho tiempo viví obsesionada con “Secret Garden” y después con “Wasurenaikara”.
Love Letter se convirtió en el álbum al que siempre regreso; es de esos que puedes escuchar de principio a fin sin saltarte una sola canción.

Claro, cuando está en concierto, su lado más J-Rocker toma el control. También lo disfruto, pero ese requiere otro mood: más energía, más intensidad, más fuego.
Luego llegaron “Sakura, Falling” y “White Lovers”… y honestamente, me volaron la cabeza y el corazón.

Me Enojé con Gackt y el Mundo

Y entonces, la vida hizo lo suyo.

Años después, mi matrimonio terminó. Y casi al mismo tiempo, me enteré de ciertos rumores sobre él, de esos que no sabes si creer o no, pero igual te mueven algo por dentro. Y ahí estaba yo: enojada con mi ex… y, de paso, también con él, con el mundo.

No quería saber nada de hombres. Ni de él. (Ya sé ni me topa, pero dejenme LOL).

Pasó el tiempo. Sané. Y también lo perdoné.

En algún punto entendí algo muy simple: todos somos humanos. Incluso él. Incluso alguien a quien idealizas puede equivocarse. Y, dentro de todo, había sido responsable. Eso, para mí, fue suficiente para soltarlo.

Así que seguí. Y también seguí escuchando su música.

Gackt Venía a México ¡Por fin!


Pasaron los años, y veía cómo otros artistas japoneses llegaban a México; como Miyavi o Hide, pero él no.
Empecé a asumir que simplemente nunca vendría.

Hasta que un día, sin aviso, me encontré con un post: “Gackt en México”.

Creo que sí grité. No estoy del todo segura, porque ese momento lo tengo medio borroso… pero el impacto fue real.

Y justo ahí, la realidad también pegó.

Yo venía de un año muy complicado. Había perdido mi trabajo después de una cirugía, y el dinero que entraba apenas alcanzaba para cubrir deudas del año anterior. Pensar en ir a verlo no era solo comprar un boleto: era avión, hotel, comida… era un gasto que, siendo honesta, no parecía responsable.

Y la culpa apareció de inmediato. Pero aún así, hice algo muy yo. Tuve una conversación con Dios.

Le dije: “Tú sabes lo que esto significa para mí. Si los recursos llegan, voy a entender que es un sí.”

Y entonces pasó. Llegó todo lo que necesitaba.

El Fandom de Gackt en México


Tuve la fortuna de encontrarme con el club de fans de Gackt México, una comunidad que hizo un trabajo verdaderamente hermoso previo al concierto. Se organizaron para demostrarle su cariño de muchas formas: desde comprarle un arreglo floral hasta reunir fondos para una valla. Incluso crearon una cajita; si no recuerdo mal, con forma de libro que contenía cartas escritas por sus fans.

Pero, para mí, lo más especial no fue solo lo que hicieron, sino cómo se vivió.

Las conversaciones en WhatsApp antes del evento eran algo increíble. Se sentía la emoción colectiva, el cariño genuino, las teorías, las dudas… y, por supuesto, el humor alrededor de este señor que tanto nos mueve. Había una energía muy viva, muy humana. También fue emocionante ver los freebies que estaban preparando; cada detalle reflejaba dedicación y amor. Yo regalé unos separadores, era lo mas fácil de transportar.


Yo no pude comprar boleto VIP, pero aun así disfruté muchísimo escuchar sus planes: que si le iban a cantar algo a Gackt, las preguntas que querían hacerle en el sound check, todo lo que implicaba ese acceso especial.

Y algo cambió en mí.

En otro momento, probablemente me habría invadido el FOMO. Pero esta vez no. Esta vez sentí algo muy distinto: gratitud. Gratitud de poder estar ahí, a unos cuantos metros, compartiendo el mismo espacio. Era lo que me alcanzaba… y fue suficiente.

Además, quienes sí estuvieron en VIP compartieron fotos y videos maravillosos. Fue como si, de alguna forma, también hubiéramos estado ahí con ellos. Al finalizar el concierto pude conocer a algunas chicas y el día que visité la valla entrevisté y me tome fotos con otros.

¡Gracias por todo lo que hicieron!

El Día del Concierto Gackt | Yellow Fried Chickenz en México


Y entonces llegó el día… y yo simplemente fluía.

El concierto fue solo una parte del viaje. También aprovechamos para turistear por la Ciudad de México: probar cafés, descubrir comida increíble y visitar espacios ligados a la historia de México y de Japón.
Por cierto, un agradecimiento enorme a mi querida Zuthiel, por acompañarme y guiarme en cumplir este sueño.


Mi outfit fue sencillo, pero muy significativo: una playera de Viva México Cbrones*. No era cualquier playera. Fue la que me sostuvo emocionalmente en 2025, cuando atravesé mi cirugía. Era, de alguna forma, mi recordatorio de fuerza.
La combiné con unos tenis cómodos —porque sí, iba práctica, sin pretensiones.

Llegamos justo a tiempo.

Y cuando salió Gackt… lloré.

Lloré sin poder parar.
Y en medio de eso, solo pensaba: “¿De verdad voy a llorar todo el concierto?”

Porque ahí estaba. Por fin.

Escuchándolo en vivo.
Después de tantas veces imaginándolo mientras reproducía su música una y otra vez.

Cuando logré calmarme un poco, hice de todo: canté, grité, encendí mi celular, grabé siluetas y luces, suspiré… pero, sobre todo, agradecí.

https://www.tiktok.com/@mekishico.com/video/7605255708908588306?is_from_webapp=1&sender_device=pc&web_id=7636460719671756306

Agradecí haber atravesado mi propio desierto. Agradecí la providencia de Dios. Agradecí estar ahí, escuchando esa voz que tantas veces me había acompañado en silencio.

En el escenario, es un hombre coqueto, magnético… pero también humano. Hubo un momento en que sus compañeros lo sostuvieron para evitar que cayera. El calor, la intensidad, la altura… todo parecía cobrar factura.

Y en lugar de romper la magia, la hizo más real.

Solo podía pensar: que la salud te acompañe, que estés protegido durante todo este tour.
México era apenas el inicio; después seguiría Chile y Brasil.


Ojalá regrese.

Pero, por ahora, me quedo con una sensación profunda de plenitud. Amo lo que ha creado, lo que representa… aunque, eso sí, esa narrativa de “demonio” o las connotaciones oscuras nunca han resonado conmigo. Para mí, ha sido todo lo contrario.

Y para cerrar, te dejo algunos detalles sobre quién es Gackt, porque entenderlo también es parte de entender por qué este momento fue tan importante.


Quién es Gackt?

  • Cantante, compositor, actor y productor japonés.
  • Nombre completo: Gackt Camui (神威 楽斗).
  • Nació el 4 de julio de 1973 en Okinawa, Japón.
  • Reconocido por su estilo visual elegante y teatral, ligado al movimiento Visual Kei.
  • Destaca por su voz versátil, capaz de moverse entre baladas emotivas y rock intenso.


Momentos Clave de su Carrera

  • 1995–1999: Vocalista de Malice Mizer
    → Banda icónica del Visual Kei que lo catapultó a la fama en Japón.
  • 1999: Inicia su carrera como solista
    → Debuta con el álbum Mizérable.
  • 2001: Lanza el álbum Rebirth
    → Uno de sus discos más importantes; incluye narrativa conceptual y estética cinematográfica.
  • 2002–2003: Proyectos conceptuales (Moon, Crescent)
    → Construye universos narrativos completos alrededor de sus álbumes.
  • 2007: Protagoniza Moon Child junto a Hyde
    → Expande su carrera hacia el cine.
  • 2009–2010: Participa en la saga de películas Bunraku y otros proyectos actorales.
  • 2010s: Giras internacionales y consolidación global
    → Se posiciona como uno de los artistas japoneses más reconocidos fuera de Japón.
  • 2013: Lanza Best of the Best
    → Recopilación de sus grandes éxitos.
  • 2019–2023: Continúa con proyectos musicales, colaboraciones y presentaciones especiales
    → Mantiene una base de fans sólida a nivel mundial.
  • 2026: ¡Llega a México y da su primer concierto en Latinoamérica!


Cosas que lo hacen Único

  • Integra música, narrativa, estética visual y performance en un solo concepto.
  • Es conocido por su disciplina extrema y perfeccionismo en el escenario.
  • Ha llevado su música a formatos orquestales y espectáculos teatrales.
  • Tiene una presencia escénica muy fuerte, casi cinematográfica.
  • Ha construido una identidad artística coherente durante décadas.

Gracias por haber leído todo, espero que te haya gustado y que ahora escuches música de Gackt 🙂

VM

* Algunas fotos y videos son de la comunidad Gackt México. ¡Los TQM!

¿Qué es Mekishico?


Mekishico® no es solo una marca; es un puente entre culturas, emociones e historias personales. Nace de la conexión entre México y Japón, pero también de momentos como este: cuando algo que amas profundamente se vuelve real y transforma tu camino.

Cada diseño, cada producto y cada historia dentro de Mekishico está inspirado en esa fusión —la estética japonesa, la fuerza mexicana y las experiencias que nos marcan.

Porque al final, Mekishico no solo viste… acompaña.

Visita mi tienda mekishico.com